
Uno de los grandes desafíos para el que intenta hacerse con una habilidad que le permita moverse por el mundo árabe sin malentendidos culturales es el de lo gratis (mayanan) (مجانا), a cambio de nada, bila muqabel (بلا مقابل), en dialecto occidental procedente del español «favor» (فابور) y en oriental balesh (bi la shei) (بلاش); para «pagar» en el Magreb se utiliza la palabra que en Oriente se utiliza para «acabar» (خلّص), uno de los falsos amigos dialectales. Pero no siempre lo que parece gratis lo es, lo que nos remite a uno de los asuntos culturales que nos sorprenden del mundo árabe, el muyamala (مجاملة), el halago o cortesía, dentro de la cual se enmarca el oozumat mrakabia (عزومة مراكبية), que quizás pudieramos traducir como «falsa tentativa de invitación».
Y es que hay tres situaciones inesperadas en las que podemos vernos envueltos al ir a pagar:
La invitación eloozuma. «Jaliha aaleina el marra di» (خليها علينا المرة دي), «esta vez déjamelo a mi», (Baina el ahl wal ahbab mafi hisab) (بين الأهل والأحباب مافي حساب), «entre la familia y sus seres queridos no se echan cuentas», (elhisab yawm elhisab) (الحساب يوم الحساب) «las cuentas se echarán el día del juicio». Algo raro, si a uno le sucede en un taxi o en cualquier otro lugar, que al ir a pagar, le digan: la jalas, jali aanni (لا، خلاص، خلي عني) (No, déjalo, que yo lo pago). Esto es el oozumat mrakabia o falsa tentativa de invitación. No hay que olvidar que (ikram eddaif uayeb) «إكرام الضيف واجب», la generosidad con el huésped es un deber, у que el que lleva razón es un sultán (saheb elhaq sultan) (صاحب الحق سلطان). Sin embargo, es obligado rechazar 3 veces dicha invitación, tras lo cual, si persiste, se ha de acceder a ser invitado. Y es que al precio de algo se le llama su derecho (haqqo) (حقه), y el derecho esta por encima de todo (elhaq fauqa elyamiaa) (الحق فوق الجميع).
El regateo, elmusawama o elfisal en amia de Egipto, que dependerá del lugar en el que nos encontremos, y de lo cara que te pongan una mercancía. Como en cada negociación (Law ana amir wa enta amir, ¿man iasuq el hamir?) (لو انت أمير وأنا أمير من يسوق الحمير), si tu eres príncipe y yo soy principe, ¿quien conduce al burro?, siempre uno ha de perder, y llevar las riendas del burro, del carro (el araba) o el hantur, esto es, despectivamente, el arabyi (عربجي). La negociación es importante en una sociedad de comerciantes y por eso se dice en el Magreb (سوق غالي ولا سوق خالي) (suq gali wa la suq jali), «un mercado caro, mejor que un mercado vacío».
La propina, o baqshish, algo más que corriente, a veces se sugiere pidiendo «mi cafelito», «el qahiwa diali», o «mi té», «el shai beta3i», que hasta en la administración o a la hora de hacer algún trámite se solicita, confundiendose con un soborno, el rishua (الرشوة), algo censurable según el islam, pues un hadiz del profeta expresa: «el rashi wa el murtashi fil nar» (el que da el soborno y el que lo recibe, ambos van al infierno), pero siendo un cafelito, o un té hay dudas, porque (الفقر كافر) la pobreza es (apóstata) indigna, y la limosna una obligación en las sociedades musulmanas. Al final todo se resume en que (اللي ما عنده فلوس كلامه مسوس) (elli ma aando flush klamo msus) el que no tiene dinero sus palabras son sosas, y que (اللي ما عنده كرش ما يساوي قرش) (elli ma aando kirsh ma isawi qirsh) el que no tiene barriga no vale un duro.