El poni juguetón

Resultan curiosos los nombres de algunos presidentes árabes, especialmente en Marruecos los de los tunecinos Beji Caed Essebsi (essebsi -السبسي- es la pipa larga de madera con punta de arcilla en la que se fuma en Marruecos el kif) y Hisham el-Mshishi (mshishi -مشيشي- en marroquí «mis gatitos»); huelga decir que no es el único animal: tenemos al egipcio Abdelfatah al-Sisi «el poni» (السيسي), Bashar al-Asad (الأسد) «el león», «los ositos» (دبيبة, dubeiba) diminutivo de dibaba «osos», de Abdul Hamid Dbeiba, actual Primer ministro libio y a Hassan Diab, los lobos (دياب), en el Líbano, el bastión de la histórica familia al-Hariri (el sedoso -الحريري-), adjetivos son infinidad de apellidos, como Nasser (victorioso -ناصر-) o Mubarak (bendito -مبارك-). Otro cantar son los apellidos de los presidentes Abdel Majid Tabboun (palabra utilizada en Marruecos para designar el órgano genital femenino -تبون-) de Argelia, Benkiran de Marruecos -ابن كيران-, lit. «el hijo de un autobús» (kiran, palabra originalmente utilizada para designar la silla del camello), Hassan Turabi -الترابي- (turabi, sucio, lleno de tierra) en Sudán, el-Abadi, el abad, que de abad tenia poco, con la zibiba -الزبيبة- (lo que denominan «la pasa» -en la frente, adquirida con la vehemencia al rezar-) en Irak, Muamar al-Qaddafi -القذافي- (el artillero) en Libia, o gentilicios como el del difunto Mohamed Mursi -مرسي-, de Murcia (vestigios andalusíes donde los haya), el del actual presidente del gobierno irakí, Mohammed al-Sudani -السداني-, de Sudán o del ex-PM marroquí al-Fassi, de Fez.

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