Cruzar una frontera tiene especial gracia en esta parte del mundo multiétnica, donde la mayoría de la población de las ciudades uzbekas de Bujará y Samarcanda es tayika, la mayoría de la de Juyand (Tayikistán) uzbeka, de Nukus (Uzbekistán) karakalpaka y de Osh (Kirguistán) uzbeka. Se dice que detrás de cada conflicto étnico hay una linea trazada por un británico; en este caso fue la Unión Soviética la que trazó unas líneas divisorias irreales, condenando a las poblaciones a pertenecer a países que no son los que les corresponden a efectos lingüísticos. Les dió un estado a los kirguises y no a los karakalpakos. En 2010 estalló la violencia etnica en esta ciudad uzbeka de Kirguistán, hace un mes entre los karakalpakos de Uzbekistán. Un rompecabezas que se agrava con la desigualdad de recursos… Se aceptan propuestas…