
El 18 de diciembre, y coincidiendo con el Día Mundial de la Lengua Árabe (que me parece que no tiene nada que celebrar) llegué a El Cairo; para progresar con el árabe, al igual que hice en 2018, cuando fui a Marruecos a pasar el verano, y en una ocasión en la que un tipo me increpó tras chocar en una calle de Tánger, y sin yo saber gran cosa sobre la dariya marroquí, insultado, me vi obligado a insultar. No tenía más recursos que el conocimiento del árabe normativo, por lo que me vi forzado a recurrir a las pocas palabras feas que conocía: (el-bul wal-jara 3leik) (البول والخراء عليك) «la caca y el pis sobre ti«, le dije, pasando a ser el hazmerreír de la calle. Varios años han pasado desde aquel incidente, y he de decir que prefiero, como dice el proverbio «Mejor que digan aquí corrió que aquí lo mataron», o su versión en árabe, -mil veces cobarde y ninguna «que Dios lo tenga en su gloria»- (ألف كلمة جبان ولا كلمة الله يرحمه), no meterme en líos. Sin embargo es interesante analizar los insultos que en el día a día se escuchan para conocer cuál es la escala de valores, y cuales son las vergüenzas de la sociedad. En el caso de Egipto creo que los insultos podríamos dividirlos en:
1.- La falta de lo que se denomina «hombría» (ruyula), en los hombres, esto es, llamar homosexual, para lo que en dialecto se utilizan las siguientes palabras ars, bsikleta, maniac, rimbo (del inglés raimbow). También en Marruecos no hay cosa más grave que decirle a un hombre: Enta mashi rayul (No eres un hombre). Su equivalente en Egipto sería: Enta mesh ragel. En el lenguaje formal se utilizan generalmente dos palabras, «luti» (لوطي) (perteneciente a la tribu de Lot (قوم لوط), por lo que hay gente que desaconseja su uso, al tratarse de un profeta) y «mizli» (مثلي) cuyo uso se ha generalizado a través de los medios de comunicación, sin ser peyorativo en exceso.
2.- Decirle a alguien que su madre es una ramera (o que ella misma, en caso de ser una mujer, lo es): Ibn (hijo de) qahba, sharmuta, mumes, safla (una prostituta), labwa (término con el que se denomina a la hembra del león), kalb (perro). Decirle a una mujer que es experiencia es insultarla, (Anti jibra) (انت خبرة), ya que se supone que dicha experiencia la tiene con los hombres. También se utiliza bimitragel (marimacho. Lit. como cien hombres -en lo que a hombría se refiere-), sa.ea (irrespetuosa), gayru muhtarama (que no es una persona respetable), alilat elzu, mesh mtarabia o gayru muadaba (maleducada).
3. Llamar a alguien sucio: Wasej, mu.rif, wahesh, bakabort (como agua sucia, de alcantatilla), zibala (basura), gazma (zapato) o hayauan (animal) decirle que es muy pesado: dammek ti.il (literalmente: que su sangre es pesada), rimma o maafen (que está podrido), que es odioso (karih), apestoso (natn) o feo (gabi, qabih).
4.- Resaltar que un hombre está disminuido intelectualmente: Himar (burro), , ahbal, abit, wati, ahmaq (tonto), magnun (loco), shemali (desviado), o que es poco respetable muyrim (criminal), les, harami (ladrón), baltayi (maleante), bajil (tacaño), gales o rijm (molesto).
Si alguien quiere meterse en líos siempre hay frases que van como anillo al dedo: Haram aleik (que te den), sitin dahia (vete a freir espárragos), ya di nila (qué pesadilla), iajreb betak (que tu casa se destruya), también si queremos quejarnos de algo podemos decir ¿E el gaba da? (¿qué es esta cosa tan fea?) ¿E el arf da? (¿qué es esta cosa tan asquerosa?)
He de decir que mientras recordaba esas palabras he hecho memoria de algunas veces que las he oído usar. Muchas veces es del tono de lo que depende la gravedad de la disputa, y no de las palabras que se usan. Yo la única vez que recuerdo haber sido agredido fue sin mediar palabra, en un autobús en el centro de El Cairo, y por el simple hecho de haber tomado una foto. En otra ocasión fui yo parte del problema, y para la escalada que sucedió no me hizo falta saber ninguna de estas palabras. Estando en Kuwait había un tipo al que cada día veía en la universidad, rodeado de gente. Sabiendo él que no era (ni soy) hablante nativo de árabe cada día me llamaba jawal (خول), se reía, y yo continuaba mi camino. Un día me dio por preguntarle a la mujer egipcia que un año antes había sido mi profesora de árabe qué significaba la palabra jawal. Con cierto grado de mojigatismo (el que sufren ciertas sociedades aún hoy cuando hablan de determinados temas) intentó desviar mi pregunta, después de lo cual y tras mi insistencia, me hizo saber que esa palabra se utiliza en Egipto para insultar, dicho mal y pronto, lo que en español sería maricón.
Al día siguiente iba a clase con prisa; el tipo me saludó; le saludé y cuando estaba cerca de él me dijo : «Ya jawal!» «Oh maricón» a lo que le contesté lo primero que se me vino a la cabeza: (أنت ابن الحرام وأبوك كافر), lit. «Eres hijo del pecado y tu padre no tiene religión». El tipo se puso colorado e intentó asirme del cuello. Empezamos a liarnos a golpes, lleno de rabia por la mofa que el tipo se había estado gastando a mi costa; quedé un poco tocado después de aquella experiencia. He de decir que insultar en fusha e insultar en dialecto es igual de problemático: siempre es poco aconsejable. Mejor es decir «mafish mushkila» (مافيش مشكلة) «no hay problema» que que digan «allah iarhamuhu», (الله يرحمه) «que Dios lo tenga en su gloria».